Cinco claves para definir una experiencia creativa. Estrategia ‘Huevo Kinder’

Experiencia creativa Gravedad Cero

Experiencia creativa Gravedad Cero

“Pero… lo que vosotros hacéis realmente ¿Qué es? ¿Marketing? ¿Publicidad? ¿Coaching creativo? ¿Eventos diferentes?, etc.”  Éstas son algunas de las preguntas que la gente nos hace cuando lee la palabra ‘Experiencias creativas’. Aunque nuestro trabajo guarde mucha relación con alguno de los términos anteriormente expuestos, no nos queremos casar con ninguno porque, a modo individual,  no definen lo que realmente es una experiencia creativa.  Es cierto, que a primera vista, el pensamiento nos puede evocar a algo relacionado con una cata de vinos, una gymkhana o alguna acepción relacionada con una actividad lúdica. Pero no es la realidad. En la página web de Gravedad Cero hemos tratado de darle sentido con palabras: ‘Vivencia (acción, actividad o acto) generada a partir de una idea original y diferente que resuelva una necesidad concreta, con el objetivo de emocionar e involucrar a las personas que participan en ella.’

Sí , pero, ¿cómo se consigue una experiencia creativa?

Aunque son bastantes las claves que podemos encontrar para definir una experiencia creativa, desde Gravedad Cero nos quedamos con cinco que consideramos fundamentales. Lo hemos definido como la estrategia ‘Huevo Kinder’. Os lo voy a explicar desde el punto de vista de uno de nuestros servicios: una acción creativa pensada para la promoción del negocio de una empresa. Para ello imaginémonos que viajamos a la infancia y tenemos once años y cien pesetas en el bolsillo para comprarnos algo en el kiosko. A la izquierda vemos las golosinas, los Cheetos y un poco más al fondo, nuestra mirada se fija en los huevos Kinder. ¿Por qué los queremos? ¿Qué es lo que realmente quiere un niño? ¿El sabor  del chocolate que rodea el juguete? o ¿la sorpresa que encierra la cápsula amarilla?.

1.- Tener claro el objetivo sobre el cual trabajar. No podemos empezar a construir la casa por el tejado y querer ser creativos sin antes saber qué es lo que quiere el cliente. Conocer cuál es esa necesidad, por qué se ha fijado en nosotros.  Saber a qué nos vamos a enfrentar. ¿Aumentar las ventas? ¿Promocionar un nuevo servicio o producto? ¿Diferenciarse de la competencia?, etc.

2.- Observar, y obtener toda la información posible en torno al objetivo del cliente. Vamos a resumirlo con una frase pronunciada por el escritor  Santiago Rodríguez en su libro Creatividad en marketing Directo, “Déjate de tonterías buscando la plasmación sublime de neuronas. Eso son cáscaras. Es mejor que te dediques a descubrir el interior de la nuez. Supone algo más de esfuerzo, pero es la única que lleva proteínas”. Nada más que añadir.

3.- Obtener la proposición básica. Una vez que hemos entendido lo que quiere promocionar el cliente y le hemos dotado de todos los datos posibles que están a nuestro alcance, llega la hora de definir qué es exactamente lo que queremos que quede grabado en el cerebro de la persona que recibe nuestro mensaje. Es decir, el usuario del cliente. Pero la proposición básica no es la visualización creativa del mensaje. Os pondré un ejemplo. La proposición básica es la sed que te quita la bebida. La visualización creativa es la botella llena de bebida. Bien, como seguro que no ha quedado claro, lo voy a explicar con un ejemplo real. La proposición básica del siguiente anuncio de antihistamínicos es clara. Te ayudan eficazmente a vencer la alergia.  La visualización creativa en este caso, es su campaña de cartelería.

ejemplo creativo  ejemplo creativo 2.

4.- Ahora ya sí. Comencemos con la visualización creativa. Tenemos claro el concepto que va a dar respuesta a la necesidad de nuestro cliente. En estos momentos es cuando toca pedirle a nuestro cerebro que ponga a trabajar duro las neuronas para generar una expresión original, sorprendente y simpática de ese concepto o proposición básica. Es el momento de crear un argumento impactante para nuestra proposición básica. Ahora toca ser creativos: Jugaremos con los ingredientes que tenemos: Pasión, imaginación, conocimientos, emociones… y obtendremos el cóctel creativo. (En el ejemplo anterior, el impacto se produce cuando de manera original, un trozo del pañuelo con el que se limpia la nariz el personaje de la foto, es parte del cartel.)

5.- Ya lo has hecho. Tienes la idea. Un huevo Kinder preparado para que nuestro cliente descubra cuál es la sorpresa. Aunque queda rematar tu plan maestro. Como un buen director de operaciones, no debes dejar ningún cabo suelto. Escuérnate, planifica, prueba, sal a la calle, pregunta. Rodéate de un buen equipo que te aconseje; cuatro ojos ven más que dos. Haz alianzas y ten claros cuales son los pasos adecuados para poner en marcha tu idea sin ningún fallo en la ejecución. El cliente no quiere ideas, quiere soluciones reales a su necesidad. Pon toda la pasión que llevas dentro para presentar y defender tu trabajo ante el cliente para que cuando acabe tu explicación, las personas que lo acaban de escuchar, solo tengan ojos en el kiosko para comprar el huevo Kinder.

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1 Comment

  1. No habia vuelto a leer tu sitio web por un tiempo, porque me pareció que era denso, pero los últimos articulos son de buena calidad, así que supongo que voy a añadirte a mi lista de sitios web cotidiana. Te lo mereces amigo. :)

    Saludos

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